Caen “los Pitayas”, la banda que reclutaba mujeres en redes sociales para trabajar en un hotel y spa, pero las explotaban sexualmente

La estructura criminal los Pitayas fue desarticulada ayer por la División Especializada en Investigación Criminal (Deic) de la Policía Nacional Civil (PNC) y la Fiscalía contra la Trata de Personas del Ministerio Público (MP), según confirmaron ambas instituciones.

Esta es la cuarta organización criminal que desarticulan las fuerzas de seguridad. Antes de los Pitayas fueron Los Coy, Transnacional del Águila y Los Vásquez.

Las diligencias de allanamiento se llevaron a cabo entre el 29 y 30 de julio y arrestaron a 12 personas vinculadas con esta organización que operaba prostíbulos que eran ofrecidos como hotel, club y spa, de nombre Pitaya, en la capital del país y la cabecera de Quetzaltenango.

El líder de los Pitayas fue identificado como William Pérez Acevedo, de 38 años, y quien fue llevado ante la justicia por los delitos de trata de personas en su modalidad de explotación sexual en su modalidad de explotación sexual, lavado de dinero y otros activos y asociación ilícita.

A Pérez Acevedo lo detuvieron investigadores de la PNC cuando viajaba en un picop sobre la 16 avenida y 11 calle de la colonia Venezuela, zona 21 capitalina.

ambién aprehendieron a Luis Fernando Tzoc Gutiérrez, de 36, identificado el  asesor financiero de la banda y los colaboradores Irma Lemus, 23; Miguel Carranza, 63; Margarito Sánchez, 38; Bany Orellana, 28; Madelyn Hernández, 30; Leonardo Salanic, 41; Joel Gómez, de origen salvadoreño; Cristian Carranza, 24; Sheily Soto, 26; y Mónica Chávez, de 23.

El negocio en la ciudad de Quetzaltenango, ubicado en la 8a calle y 21 avenida zona 3, fue clausurado después de las diligencias que terminaron por la noche.

De acuerdo con las pesquisas las diligencias de investigación dieron inicio debido a una denuncia sobre una adolescente que era víctima de explotación sexual en estos centros nocturnos.

En esos lugares, entre la capital y Xela, la obligaban a prestar servicios sexuales a diferentes personas, quienes le pagaban por el servicio. Hasta ahora, según las autoridades, se sabe que quien involucró a la adolescente en la prostitución fue una hermana mayor, extremo que se investiga.

Fue entonces que esta menor, junto con otras, era explotada sexualmente en los Pitayas ubicados en diferentes zonas de la capital y la cabecera de Quetzaltenango.

La forma de operar de los integrantes de esta estructura criminal era “captar a mujeres por medio de referencias, recomendaciones, o publicidad que difunden en sus redes sociales, así como en anuncios publicados por periódicos del país”.

Según la Deic, las víctimas al llegar a la entrevista lograban ser contratadas “por su condición física y por su disposición de aceptar las condiciones laborales que ofrecían, en donde no existía ningún contrato laboral que las obligara a quedarse por un periodo de tiempo en las sedes de Pitayas Hotel, Club & Spa”

Además, según los investigadores, “las víctimas extranjeras, aunado al pago por los servicios que prestaban, también les ofrecían un lugar para vivir y un tiempo de comida”.

Respecto de las mujeres guatemaltecas, según la PNC y el MP, las dejaban irse a sus residencias siempre y cuando no estuvieran bajo efectos de licor. Si era el caso les ofrecían quedarse a dormir en una de las habitaciones de Pitayas”.

Vecinos de Xela durante meses denunciaron las condiciones de este lugar que era ofrecido como hotel, club y spa. Sin embargo, ninguna autoridad local hizo algo al respecto para verificar sobre la explotación sexual que se vivía.

Cada 30 de julio se conmemora el Día Mundial Contra la Trata de Personas y este año las Organización de las Naciones Unidas apuntó a que el tema de este año se centra en el papel de la tecnología como una herramienta que puede tanto permitir como impedir este flagelo.

“Con la expansión global en el uso de la tecnología, intensificada por la pandemia de Covid-19 y el cambio de nuestra vida cotidiana a las plataformas en línea, el delito de trata de personas ha conquistado el ciberespacio”, según la ONU.

Agregan que “internet y las plataformas digitales ofrecen a los traficantes numerosas herramientas para reclutar, explotar y controlar a las víctimas; organizar su transporte y alojamiento; publicitar a las víctimas y llegar a clientes potenciales; comunicarse entre los perpetradores; y ocultar ganancias criminales, y todo eso con mayor rapidez, rentabilidad y anonimato”.

Fuente: Prensa Libre