IA, redes sociales y la evolución del tráfico de migrantes en 2025 – Reporte de INTERPOL

Cuando pensamos en traficantes de personas a menudo imaginamos a criminales de bajo nivel, los llamados “coyotes”, operando de manera aislada en las sombras. Sin embargo, un reciente y contundente informe del Centro Europeo contra el Tráfico Ilícito de Migrantes de Europol desmantela por completo esta idea. La realidad es mucho más compleja y alarmante: estamos frente a redes dedicadas al tráfico ilícito de migrantes que operan con la sofisticación de una corporación global, mientras que en el ámbito de la trata de personas, su modelo de negocio se diversifica hacia nuevas y aterradoras formas de explotación.

No son simples criminales: son corporaciones globales y descentralizadas.

Lejos de ser grupos improvisados, estas redes criminales son descentralizadas, estructuradas, escalables y cada vez más globales. El informe de Europol destaca que, mientras diferentes actores locales gestionan segmentos específicos de las rutas de contrabando, los líderes y operadores clave a menudo dirigen el negocio desde fuera de la Unión Europea.

Esto es importante porque su estructura descentralizada las hace increíblemente resilientes. La detención de una célula local no desmantela toda la red, permitiéndoles continuar sus operaciones casi sin interrupción. Esta flexibilidad les permite adaptarse con una eficiencia asombrosa a crisis emergentes, cambios en políticas migratorias y condiciones ambientales. Esta resiliencia no sería posible sin la sofisticada explotación del dominio digital, que actúa como el sistema nervioso de esta red global.

“Los traficantes de migrantes y tratantes de seres humanos evolucionan constantemente, y nosotros también debemos hacerlo. Para tener éxito en nuestra lucha contra estos criminales, debemos apuntar a toda la cadena, desde el reclutamiento, pasando por el tránsito, hasta la explotación y los flujos financieros que la respaldan. Europol está lista como un verdadero socio: apoyando investigaciones, facilitando el intercambio de inteligencia y coordinando operaciones conjuntas.” — Catherine De Bolle, Directora Ejecutiva de Europol

La tecnología es su principal aliada: de la IA a las criptomonedas.

Estas organizaciones explotan el dominio digital con una destreza notable. El informe señala el uso de anuncios generados por inteligencia artificial para micro-segmentar y atraer a poblaciones vulnerables en sus idiomas nativos con promesas culturalmente específicas. A su vez, emplean plataformas de mensajería encriptada para coordinar operaciones en un entorno que perciben como “seguro”, y las redes sociales como su principal escaparate para publicitar servicios y establecer el primer contacto.

En el plano financiero, la sofisticación es igualmente alarmante. Europol ha observado un uso creciente de criptomonedas para transferir pagos, lo que complica enormemente su rastreo debido al pseudonimato y los desafíos jurisdiccionales. Incluso sistemas de transferencia informal tradicionales, como los hawala, están comenzando a integrar criptoactivos, creando flujos de dinero digitalizados y descentralizados que son extremadamente difíciles de interceptar para las autoridades.

La violencia no es un efecto secundario, es un modelo de negocio.

La brutalidad no es un daño colateral, sino una característica deliberada y estratégica de estas operaciones. El informe detalla que la violencia se utiliza como una herramienta de negocio calculada, empleando métodos que incluyen amenazas, secuestros, palizas, abuso sexual y tortura.

Esta violencia tiene un doble propósito estratégico. Por un lado, se utiliza para extorsionar a los migrantes y a sus familias por pagos de rescate. Por otro, funciona como un brutal mecanismo de “control de mercado”: una forma de construir una reputación de marca en el submundo criminal, señalando fiabilidad a potenciales clientes y advirtiendo violentamente a las redes rivales y a las fuerzas del orden.

El negocio se diversifica: de la explotación en la trata de personas a la policriminalidad.

Si bien los hallazgos anteriores se centran en el tráfico ilícito de migrantes, el informe de Europol dedica un análisis específico a la trata de personas, un delito distinto donde la explotación de la víctima es el elemento central. Aquí las redes criminales muestran una alarmante diversificación, ampliando su portafolio de explotación más allá del ámbito sexual para coaccionar a las víctimas a realizar trabajos forzosos y cometer delitos callejeros.

El informe destaca el concepto de “policriminalidad“, citando el desmantelamiento de un grupo criminal chino involucrado simultáneamente en explotación sexual, lavado de dinero, fraude de documentos y facilitación de la migración irregular. Esto demuestra una evolución hacia modelos de negocio criminal más complejos, integrados y, por lo tanto, más rentables y difíciles de desarticular.

El precio de un pasaporte falso puede superar el de un auto nuevo.

Las cifras económicas que manejan estas redes revelan la escala industrial de sus operaciones. Según Europol, un pasaporte falsificado puede costar entre 2.300 y 27.500 euros, mientras que un pasaporte “look-alike” (un documento auténtico usado por una persona parecida) ronda los 8.000 euros. Los costos de las rutas pueden variar desde 200 euros hasta más de 20.000 euros.

Estas cifras exponen una desesperación que obliga a las personas a asumir deudas inmensas, creando un ciclo de servidumbre que a menudo es el puente que convierte el tráfico ilícito de migrantes en trata de personas. Estos enormes beneficios no son un fin en sí mismos; son el capital que financia la adquisición de tecnología de punta (IA, criptomonedas), la expansión a nuevos mercados criminales (policriminalidad) y la capacidad de absorber las pérdidas cuando una célula local es desmantelada.

Una lucha constante.

El informe de Europol deja una conclusión clara: la lucha contra el tráfico ilícito de migrantes y la trata de seres humanos ya no es una batalla contra delincuentes comunes, sino contra adversarios altamente organizados, tecnológicamente avanzados y estratégicamente ágiles. Estas redes de crimen organizado transnacional han adoptado las herramientas y estructuras del mundo corporativo para perfeccionar su negocio ilícito.

Frente a redes criminales que operan con la agilidad de una startup tecnológica, ¿están nuestros sistemas globales de justicia y cooperación preparados para evolucionar a la misma velocidad?

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