El efecto ELIZA: La psicología detrás de la empatía hacia los chatbots

En la interacción entre humanos y máquinas, existe un fenómeno que arroja luz sobre la psicología humana: el efecto ELIZA. Este término se deriva del primer chatbot desarrollado en la historia, ELIZA, creado por Joseph Weizenbaum en la década de 1960. A pesar de su sencillez, ELIZA sorprendentemente logró entablar conversaciones que muchos usuarios percibieron como profundas y significativas, lo que suscita cuestiones interesantes sobre cómo interactuamos con la tecnología y cómo atribuimos características humanas a sistemas informáticos aparentemente simples.

La historia de los chatbots comenzó con un profesor de informática del MIT que, como broma, creó un programa inspirado en las preguntas que hacen los psicoterapeutas rogerianos. El resultado fue ELIZA, un chatbot diseñado para reconocer palabras clave y formular preguntas como si fuera un psicólogo.

A continuación, se presenta un ejemplo de conversación entre un humano y ELIZA:

Humano: Me siento abrumado por el trabajo en la oficina.
ELIZA: ¿Te sientes abrumado por el trabajo en la oficina?
Humano: Sí, no puedo mantenerme al día con los plazos.
ELIZA: ¿Qué te impide cumplir con los plazos en el trabajo?

En el caso de que ELIZA no detectara una palabra clave, el chatbot respondía con frases genéricas como “por favor, continúa” o “cuéntame más al respecto”. El impacto de este sencillo programa sorprendió al propio Joseph Weizenbaum. Lo que en un principio parecía un simple código, resultó ser capaz de crear la ilusión de empatía. Weizenbaum reflexionó: “No me había dado cuenta de que exposiciones tan breves a un programa de computadora relativamente sencillo podrían inducir pensamientos delirantes en personas perfectamente normales.

¿Hasta qué punto nuestras interacciones con la tecnología pueden satisfacer nuestras necesidades emocionales y sociales? ¿Y qué implicaciones tiene esto para nuestra propia humanidad y nuestra capacidad para relacionarnos entre nosotros?

El efecto ELIZA esencialmente se refiere a la tendencia de los usuarios a atribuir inteligencia emocional y humanidad a chatbots y otros sistemas informáticos, incluso cuando carecen de comprensión real o capacidad para sentir emociones. Este fenómeno revela mucho sobre la necesidad humana de conexión emocional y social, así como sobre la propensión a antropomorfizar objetos no humanos.

Una de las razones detrás del efecto ELIZA es el deseo humano innato de conexión. En un mundo cada vez más digitalizado, las personas anhelan la interacción y la relación, y a menudo buscan estas conexiones incluso en contextos no humanos, como las conversaciones con chatbots. Además, la antropomorfización juega un papel crucial en el efecto ELIZA. Los seres humanos tienen una tendencia natural a atribuir características humanas a objetos inanimados o entidades no humanas.

Cuando un chatbot responde de manera coherente y se comporta de manera “amigable”, es fácil para los usuarios atribuirle cualidades humanas, como la empatía o la comprensión.

¿Es ético crear sistemas que puedan generar una conexión emocional con los usuarios, incluso si esta conexión se basa en una ilusión de empatía? ¿Cómo podemos garantizar que los usuarios mantengan una perspectiva crítica y una comprensión clara de la naturaleza de sus interacciones con la tecnología?

La inversión emocional también desempeña un papel importante en el efecto ELIZA. Cuando los usuarios invierten tiempo y energía en una interacción, pueden desarrollar una conexión emocional con el sistema, independientemente de su verdadera capacidad para comprender o sentir emociones.Es crucial reconocer la influencia cultural y mediática en el efecto ELIZA.

La representación de inteligencias artificiales en la cultura popular y los medios de comunicación a menudo presenta a las IA como seres con emociones y personalidades. Esto puede influir en las expectativas y percepciones de las personas sobre la inteligencia artificial y alimentar el efecto ELIZA. Tal fué el caso de una persona que terminó suicidandose en belgica tras seguir las instrucciones de un chatbot.

¿Qué medidas podemos tomar para promover una comprensión más profunda de la relación entre humanos y tecnología y fomentar un uso más consciente y responsable de la misma?

Debemos tener presente que el efecto ELIZA tiene importantes implicaciones en el diseño de sistemas de inteligencia artificial y en la ética de la interacción humano-máquina. Los diseñadores deben ser conscientes de este fenómeno y considerar cómo sus sistemas pueden afectar las emociones y percepciones de los usuarios. Además, los usuarios deben mantener un cierto nivel de conciencia sobre la naturaleza de estas interacciones para evitar confusiones o expectativas poco realistas, es por ello, que el efecto ELIZA nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de la relación entre humanos y tecnología en un mundo cada vez más digitalizado. Nos recuerda que, aunque los chatbots y otros sistemas informáticos pueden simular la empatía y la comprensión, es importante reconocer sus limitaciones y mantener una perspectiva crítica en nuestras interacciones con ellos.

A continuación encontrará una lista de efectos que repercuten en los seres humanos, derivados del efecto ELIZA:

  1. Aislamiento social: Al preferir la compañía de chatbots sobre las relaciones humanas significativas, corremos el riesgo de aislarnos socialmente.
  2. Desconfianza en la Información humana: La creencia ciega en la información proporcionada por la IA puede socavar nuestra confianza en las personas.
  3. Dependencia emocional: Podemos volvernos emocionalmente dependientes de los chatbots para obtener apoyo emocional, en detrimento de nuestras habilidades para la resolución de problemas.
  4. Desconexión de la realidad: Creer ciegamente en todo lo que dice la IA puede llevarnos a desconectarnos de la realidad y afectar nuestra capacidad para tomar decisiones informadas.
  5. Dificultades en la adaptación social: La sobrevaloración de la IA puede dificultar nuestra adaptación a nuevas situaciones sociales y la construcción de redes de apoyo interpersonal.
  6. Impacto en la autoestima: Compararnos constantemente con la perfección percibida de la IA puede dañar nuestra autoestima y generar sentimientos de inadecuación.

Debemos tambien incluir el efecto Pigmalión que afecta a muchas personas por el uso idiolizado de la Inteligencia Artificial, ya que hoy día hemos visto personas que han contraido matrimonio con hologramas Inteligente en Japón y más recientemente en España.

Al entender estos efectos, podemos tomar medidas conscientes para mantener un equilibrio saludable entre nuestras interacciones con la tecnología y nuestras relaciones humanas. El mundo digital ofrece muchas oportunidades para conectarnos y aprender, pero siempre debemos recordar que la tecnología es una herramienta, y no reemplaza la complejidad y riqueza de las relaciones humanas.